jueves, 4 de junio de 2015

Mad rants...

Hay gente que me saca de mis casillas rápidamente... dependiendo del humor que traiga, el nivel de estrés que esté manejando al momento, el tipo de comentario que se diga y la hora del día.

Sacarme de mis casillas en condiciones normales de presión y temperatura no es fácil, se requiere de un gran esfuerzo porque generalmente estoy en estado zen.

Afortunadamente para las personas a las que hago alusión al principio de la entrada, poseo una voz dentro de mi que es razonable. No sólo razonable, es esa voz molesta que te regaña, que te dice "ya bájale a tu desmadre" o "te estás ahogando en un vaso de agua" o "ese pendejo no merece que te enojes por eso" y para el bien de la comunidad entera, esa voz tiene un volumen alto y por lo general la "yo" que se enoja y tiene arrebatos en los que quiere lanzar la computadora por la ventana o aventarte del segundo piso, la escucha, parpadea y se sosiega enfurruñándose en un rincón.

Claro que hay días que esta gente incluso estresa a la voz razonable y he ahí el problema. Porque entonces la voz razonable manda la razón a la chingada, abre el cajón, saca el bat de béisbol y se une a la voz visceral que ya trae la gasolina y los cerillos y entonces dicen: "hay que partirles la madre a todos".

Entonces es cuando uno explota (y no en corazoncitos) y dice cosas que la voz visceral diría después de ser aprobados cualitativamente por la voz razonable (momentáneamente iracunda). Y eso es malo. El resultado son comentarios viscerales en medio de la ira ciega y previamente razonados. En mi defensa diré, que si se han esforzado lo suficiente como para sacar de quicio a mi voz razonable, cualquier cosa que les diga, se lo han buscado.

And that's the moment when Evil Sandra comes out.

Sólo para aclarar: no. Nunca he tirado a nadie del segundo piso.

Por su atención, gracias.

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