Llevo yo 30 años estampándome en diversas paredes de diversas magnitudes y de diferentes materiales, tropezándome con la misma piedra (porque a lo mejor ya me encariñé con ella), resbalándome de variadas formas, a veces alcanzando a detenerme antes de azotar, otras veces deslizándome no tan graciosamente antes de frenarme de golpe (acompañada de un escándalo impresionante) contra otra de esas paredes que ya mencioné en un inicio.
Tal vez lo que pasa es que no acabo de entender ese oscuro tema de las relaciones interpersonales, hay demasiados huecos, lagunas mentales, hoyos negros y agujeros de gusano en mis conocimientos, y cada vez que la respuesta a mis preguntas parece asomarse a la luz, viene en forma de otra pregunta mucho mas complicada que todas las anteriores. Hay hechos que desbancan por completo las teorías que con esfuerzo voy trazando, hay otras preguntas que flotan por debajo de la membrana de mis dudas generales y no hay a quién preguntarle. O tal vez sí hay a quién preguntarle pero cada quién tiene su propia teoría al respecto, y cuando la comparten conmigo, termino con más dudas (si eso es posible), más preguntas y cada vez menos información.
Quizás el problema es que es un tema del que varios presumen saber mucho pero lo cierto es que no saben nada, o saben un poco pero la información que tienen es ambigua y sospechosa. A veces suena un poco a un culto que cada quién tiene y que intenta que más gente se una a él. Y miren que cada quién va pregonando su teoría y actuando en consecuencia a ella chocando y golpeando en el intento a todos los demás con los que se relaciona y que no comparten la misma ideología.
Yo, por mi parte, voy perdida, sin mapa, como turista sin dinero, atascada en otro continente y víctima de un reciente robo (así de vulnerable me siento en el tema), lanzándome de cabeza en cualquier agujero de gusano que se interponga en mi camino para ver si en una de esas puedo arrojar luz sobre el tema. Se me olvida que los agujeros de gusano son oscuros.
He sacado un par de conclusiones: En esta sociedad que valora más cómo te ves que lo que piensas (porque no nos hagamos tontos, si que lo hacemos) y cómo te vistes más que lo que sientes, si no tienes un poco de gracia natural (o no sabes cómo explotar lo que tienes y has perdido el manual de instrucciones) vas a pasarla muy mal. Alguien (que todavía no decido si está mejor, igual o peor que yo en el tema) me dijo que si no tenías gracia natural, tenías que compensarlo con otra cosa (igualmente superficial, si te pones a pensarlo), como dinero, o humor, o nobleza, o algo que te haga ser más que los demás, lo que quiere decir que entonces la gente que te quiere, te quiere por lo que les puedes ofrecer, por las necesidades (de ellos) que puedes satisfacer, lo que nos lleva a pensar en que la gente entonces no te quiere por lo que eres.
Pero, ¿Quién eres en realidad? Al final, supongo que eres una suma de cómo te ves, el dinero que tengas, los chistes que cuentas y tus propias habilidades (que obviamente satisfagan a la gente a tu alrededor, vamos, que a nadie le importa si puedes mover los huesos de las rodillas cuando no estás moviéndote). Y entonces, me doy cuenta de que el hecho de leer un montón de libros, pensar filosóficamente en tonterías que a nadie le importan, tener bonita letra y/o buena ortografía no son habilidades que te den un extra (Well… crap).
Luego resulta que para tener un enamoramiento exitoso (no uno de esos que sólo sientes tu y que te hacen dibujar corazoncitos en las esquinas de los cuadernos hasta que te rompen el corazón), tiene que coincidir lo que yo necesito con lo que la otra persona necesita y lo que yo necesito nunca parece coincidir con lo que el otro necesita y me queda la duda de si debería cambiar mis necesidades o si de plano lo que sucede es que tengo el radar descompuesto porque siempre me enamoro o me fijo en chicos que nunca se van a fijar en mi porque necesitan a alguien diferente (o mejor que yo). A todo esto, y siendo el amor algo tan complicado, ¿cómo es que hay tantas personas que parecen dominar el tema a la perfección?.
En esta sociedad liberal, también entra entonces el “sexo sin compromiso” en el que te embarcas en otra serie de complicaciones, porque todo está muy bien y todo es diversión hasta que alguien se enamora.
“Es que dejamos todo bien claro desde el principio”, “Sólo nos la estábamos pasando bien pero ella se está volviendo demasiado dependiente”, “No estoy listo para una relación formal”, “No eres lo que estoy buscando”, “Tal vez al cruzar la línea comprometimos un poco las cosas”, “Te valoro mucho como amiga y no quiero perderte”
¿¡Qué demonios?! Entonces déjenme dejarlo claro, para todos aquellos que hayan utilizado alguna de estas frases, el sexo no es absolutamente nada más que un mero intercambio de fluidos, no se dan cuenta de que en un nivel un poquito más profundo, cada vez que lo hacen, están mostrándose vulnerables ante la otra persona. Desnudos. Arriesgándose a que se burlen de ti o mínimo a que en el momento menos pensado, te den una patada en tus partes nobles, te escupan un ojo y te dejen tirado habiéndote robado tu dinero (¡Ahá! No lo habían pensado, ¿verdad?).
Ya lo sé. Estoy escuchándome como un total vejestorio porque ahora “todo el mundo lo hace” Pues… me da mucho gusto. Luego vas de boca en boca apodada “puta” (que ni es cierto, porque ellas mínimo cobran) o “fácil”, pues si todo el mundo lo hace en estos tiempos, entonces el mundo está lleno de “fáciles” sin remedio.
Yo creo, que hemos rebajado al sexo hasta un nivel meramente físico y superficial (y sobrevalorado, creo yo), un montón de caricias torpes y empujones, una gimnasia brutal que te lleva a un temblor interno que te dura unos cuantos minutos (pero que puedes repetir cuantas veces quieras porque aunque tu pareja/ligue de una noche/mujer que acepta tus propuestas indecorosa se vuelva “dependiente” siempre habrá otra “fácil” con quién darte un acostón). Satisfacción instantánea, hedonismo puro y duro “sin compromiso”.
Trayendo al caso la frase de “el que se enoja, pierde”, aquí “el que se enamora, pierde”. Te queda la duda (o al menos a mi) de si en la mente del que propone el asunto quedarás peor si aceptas y te vuelves “fácil” o si te niegas y acabas como una “apretada educada a la antigua”. Porque… “habíamos dejado todo bien claro desde el principio”.
Una vez alguien MUY querido me dio un consejo “Nada mas no te enamores, plisito” y yo le dije “Obvio no” pero me quedó la duda existencial. Con perdón de la grosería: ¡ah cabrón!, ¿Y eso cómo lo hago? Por favor no vayan a decirme que eso lo puedo controlar porque yo creo que si perdí mi propio manual de instrucciones. ¿Habrá ya a la venta una especie de cadena/seguro/freno de mano que le pones al corazón en un vano intento por ser un “fácil” perfecto? Y en fin, que para colmo de males, te enamoras, y acabas siendo la mala del cuento porque sientes demasiado. ¡Pfffff! Disculpen, ¿en qué momento del progreso mundial “sentir demasiado” se volvió algo malo?, ¿Porqué los que “sienten mucho” son los que están equivocados?, ¿Los que son tontos?, ¿Porqué se supone que nosostros somos los que tenemos el corazón débil?, ¿Los ingenuos?, ¿Porqué estamos descompuestos?, ¿Quién inventó esto? (Permítanme. Darle. Una. Patada. En. La. Cara).
Suspendamos la realidad por unos segundos y digamos que acepto que tengo un corazón idiota, y entonces cuando me proponen una relación de esas, y conociendo que podría acabar embarrada en una pared, completamente enamorada del otro sujeto que al parecer tiene un freno de mano emocional y es perfectamente capaz de no enamorarse de ti porque “no eres lo que está buscando”, mejor de verdad intento poner las cosas bien en claro.
“¿Podemos hablar de eso?”
Claro que como este tipo de cosas por definición tendría que ser sólo sexo sin compromiso ni complicaciones, no se puede hablar de ello. Porque hablar de ello implica un nivel de compromiso y el freno de mano emocional detecta este tipo de actitudes e inmediatamente hacen al dueño huir despavoridamente ante el atisbo de que la “fácil” no es tan “fácil” porque quiere hablar de ello. ¿Qué es lo que les da miedo? Porque claramente el hecho de que quieran una relación sin ningún tipo de compromiso indica que tienen miedo a algo.
¿A poner sus sentimientos en palabras? O es que no saben cómo ponerlos en palabras, o será que tienen miedo de sentir porque hace mucho sintieron algo y los batearon, o se burlarlon de ellos, y entonces han decidido clausurar su corazón. Pero entonces alguien que me diga quién es el débil aquí… ¿el que aún se arriesga a ser lastimado teniendo una mínima esperanza de que el lazo que pueda sentir para con una persona sea mutuo?, ¿o el que ha decidido buscar sólo sexo sin complicaciones porque prefieren sentir un temblor que dura unos minutos en lugar de un terremoto que les tire hasta los cimientos?. Y en el menor atisbo que sienten de que alguien puede “sentir demasiado” los botan como si no tuvieran ningún valor. ¿¡Desde cuándo la gente tiene que pedir perdón y sentirse mal por quererte?! ¿Desde cuándo tener un corazón que siente te deja en la categoría de basura dependiente a la que puedes relegar al olvido (y de paso, a la que le puedes ignorar los mensajes)?, ¡Se están preocupando por ti!, ¡Te quieren! ¿Es acaso eso TAN malo? ¿Es algo de verdad de lo cuál deberíamos huir despavoridos como si te estuviera persiguiendo un leproso? Lo que me lleva a pensar que tal vez, lo que les da miedo es “sentir” porque eso les quita el control.
Tal vez si, estoy dispuesta a aceptarlo, una vez restaurada la realidad, confieso que mi corazón es un poco tonto e ingenuo. Es uno de esos que va por la vida queriendo a la gente (aunque a veces no lo demuestre demasiado) aunque no se lo merezca y por un pequeño, mínimo esfuerzo que hacen, soy de esas que creen que detrás de una mala persona hay un montón de cosas malas que le han sucedido y traumas que ha tenido que sobrellevar como mejor pueda (tal vez por eso soy adicta a las historias, me obsesiona saber porqué la gente es como es). Uno de esos que aun sintiendo que puede salir lastimado, se arriesga y se lanza de cabeza a quién sabe dónde para ver si en una de esas si que lo quieren de regreso, y está lastimado, roto, le faltan pedazos que he ido regalando a diferentes personas, a veces tiene miedo pero aun así siempre está dispuesto a volverse a lanzar.
Discúlpenme por “sentir demasiado”. Discúlpenme por ser la mujer molesta que se apega, que te quiere, que te acribilla a preguntas, o a mensajes, o a regalitos. Perdón por quererlos un poquito. Tal vez un día de estos encuentre al sujeto que debe estar haciéndose rico con estos frenos de mano emocionales y le pueda comprar uno para mi.
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