El día que entré a Speed (11 de noviembre de 2013 - 7:00 am) estaba parcialmente emocionada por haber conseguido un trabajo mejor que el que tenía y parcialmente nerviosa porque... porque yo casi siempre estoy nerviosa. Cuando salí de Speed (todavía 11 de noviembre de 2013 - 3:00 pm) no estaba del todo segura de que me encantara el trabajo. Me dije a mi misma: "Mi misma, sólo es mientras encontramos otra cosa. Máximo 3 meses".
Los primeros días como una introvertida metida en un lugar con tanta gente me provocaban dolor de estómago, un mariposeo insistente y un nerviosismo crónico no sólo por contestar llamadas, sino porque nunca (repito, nunca) he sido nada buena para entablar conversación con gente que no conozco (a estas alturas no sé cómo es que no me he vuelto una ermitaña de tiempo completo) y porque soy pésima (apesto, de hecho) en aquel misterioso arte del small-talk, así que debido a todo esto, tuve que aplicar la única táctica que nunca me ha dejado sola: jugar a hacerme invisible y beberme libro tras libro entre llamada y llamada.
Había gente que se me hacía rara, otra que me intimidaba y algunas otras personas que incluso me daban miedo (no, no les diré en qué categoría cae cada uno de ustedes), yo soy de esas personas que hace amigos a base de costumbre y a que un día, de la nada, decida que puedo tener la suficiente confianza como para comenzar a hablar tranquilamente con la gente (probablemente esto ahora ya lo saben), y además no podía con el hecho de que me hablaran mitad en inglés y mitad en spanglish.
Por un tiempo considerable me decía a mi misma: "Mi misma, si tan sólo fuéramos más sociables...", "mi misma, sólo es por un tiempo..."
Y nueve meses después, habiendo pasado de ser agente a hacer PerlDesk, fugarme a Peru y regresar para ser floorwalker (madre mía... cuántas cosas pasan en nueve meses), me veo a un piso de diferencia. Tan cerca y tan lejos de gente que ha pasado de ser "rara", "intimidante" y que "me da miedo" a ser una parte bien importante de "mi misma".
Y los extraño (probablemente más de lo que ustedes me extrañan a mi), extraño esas pequeñas cosas que sucedían a diario, extraño hacer la señal de floorwalker por los pasillos, extraño tomar llamadas de supervisor, extraño decir "WHAT A BEAR!", extraño el bullying de Diego, el "logout" desde el área de Direction Desk, extraño cantar a Yuri con Alexis y escuchar cantar a Maricarmen, extraño que siempre hicieran cosas geniales cuando yo me iba temprano (¬¬ pizza wednesday), extraño hasta monitorear gente y ¡maldita sea!, ¡ahora yo soy la rara en el piso de abajo porque hablo la mitad en inglés y la otra mitad en spanglish!
Si hace 9 meses alguien le hubiera dicho a la yo que era yo antes que iba a llorar cuando me saliera del Call Center porque el montón de abrazos que me dieron me dejaba en la boca un regusto a despedida, porque cuando Edgar me dijo: "se siente como si me abandonaras" escuché que se rompía algo, nunca lo hubiera creído (no, nadie me vio... aguanté como valiente hasta que estuve abajo).
Esto no es una despedida. Es un "gracias". Por los buenos momentos, los malos momentos, por esos momentos que le dan color a la vida, por ser como son y por enseñarme un montón de cosas (a bailar salsa randomly, por ejemplo... ¡shh!). Es una llamada a ustedes para que sigan juntándome en lo que hagan, aunque con eso algunos corran el riesgo de quedarse sin casa, es un recordatorio de que cuando haga galletas, o muffins, o brownies, me escaparé para compartirles aunque sea un cachito (y cuando los venda, esperaré que me compren jajaja).
Dicen que los cambios siempre son buenos pero aunque uno cambie, hay que mantener a la gente importante cerca, y ustedes son importantes para mi. Así que aunque esté en otro piso, sepan que me encanta estar con ustedes y subir a visitarlos y platicar de cosas tontas y no tan tontas.
Y ya: me puse cursi y escribí mucho. Si lo leyeron todo, gracias también por eso. Los quiero, pues.
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