martes, 4 de diciembre de 2012

A seis meses...

Hace seis meses que no sé de ti, hace seis meses que dejaste de hablarme y te fuiste y me dejaste como si fuera algo que podías desechar. No digo que seas malo, tampoco te odio, ni te deseo el mal. Creo firmemente que las personas hacen lo que hacen no porque sean malas sino porque son personas. y porque las circunstancias lo pidieron así. Estoy totalmente segura de que yo cometí errores y pido perdón por ellos aunque tu no quieras o puedas escucharme, también estoy segura de que pudo haber sido de otro modo pero ninguno de los dos supo manejarlo y aquí estamos, tu allá y yo acá después de "querernos" tanto.

Hoy, a seis meses de no hablarte ni tenerte pero si de haberte pensado un montón, me doy cuenta de que lo que me duele no fueron las palabras que me dijiste (que en su momento si fueron como una cubetada de agua helada), sino el hecho de que todos los planes que hicimos ya no se cumplirán, que las palabras que nos dijimos ya no saldrán de nuestras bocas y que los castillos que construimos en el aire se destruyeron aquel domingo de junio en que los problemas nos abrumaron y nos dijimos adiós para siempre. Me duele aceptar que eres un buen hombre y que ya no te tengo conmigo. ¿Culpa tuya?, ¿Culpa mía? No lo sé, tal vez sólo fue como tenía que ser.

Confieso que hubo un momento en que dije que eras un montón de cosas que no eres, en que te llamé por muchos nombres que no mereces, en que la tristeza se disfrazó de odio y me hizo ser egoísta en un intento por que dejara de doler, porque el odio es más fácil de procesar y ventilar que la tristeza. La tristeza trae lágrimas, dolor en el pecho, vulnerabilidad, depresión y una visión de un mundo en el que nadie quiere vivir. Pido perdón también por ello.

A veces, me prgunto si tener esperanza es bueno, esperanza en que te vuelva a ver, en que volvamos a ser lo que éramos antes, en que todo vuelva a ser como antes, que me quieras, que te quiera y que al final todo esté bien, pero también pienso en que no sirve de nada más que para hacerme ilusiones que podrían resultar en un dolor aun más grande, también dicen que hay que dejar el pasado atrás ("Hay que dejar el pasado en lo atrasado" Gracias, Pumba) y tal vez si dejo de pensar en un día en que volvamos a estar juntos, muchas cosas buenas vendrán, tal vez incluyéndote. Es como matar la esperanza para resucitar la esperanza. Al final termino con el corazón enredado, el cerebro cansado y el cuerpo resentido.

Y todos los días pienso en hablarte, en decirte lo que siento, en mandarte un mail, un mensaje, una señal de humo que te haga saber que pienso en ti, que tengo un dolor sordo enterrado entre capas y capas de excusas, debajo de un disfraz de valentía y sonrisas, una aguja clavada y olvidada pero que cuando es recordada, se clava otro poquito más. Y quisiera arrancarla de tajo pero es esa esperanza tonta que me pide que la deje otro poquito. ¿Masoquismo? Quién sabe, al final todo lo que siento, todo lo que pienso, todo lo que espero, todo se queda en un tal vez.

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