miércoles, 6 de junio de 2012
Recuento de los daños
Ayer... sentí que me sacaban el corazón del pecho y lo echaban a una licuadora. Sentí que me extirpaban el estómago y lo dejaban colgado de un árbol para diversión de todo aquel que lo viera. Sentí que los ojos se me secaban y que el agua de mi organismo se terminaba a punta de estar llorando cada dos minutos. Todas las ganas de vivir las drenaron de mi alma y las dejaron escaparse al viento. Y aun así hoy tuve que levantarme de la cama donde quería quedarme la vida entera, bañarme y trabajar entre un montón de gente que no tiene ni idea.
Ayer también me dijeron que no me merecías... probablemente a ti te dijeron lo mismo... que yo no te merezco y que tu mereces lo mejor. Probablemente sea cierto, tal vez ninguno de los dos nos merecemos y por esto todo acabó así.
Ayer me dijeron que no valía la pena llorar... pero no puedo... al menos no puedo ahora y cada vez que me acuerdo de cualquier mínima cosa me salen lágrimas de quién sabe dónde...
Ayer me dijeron que por algo pasaban las cosas... yo exijo saber porqué...
Ayer te envié un mensaje preguntándote ¿porqué? y tu sólo me respondes "No sé"
Y hoy tengo el corazón licuado, el estómago colgado, los ojos secos, cero ganas de vivir, estoy trabajando mientras lucho contra las lágrimas se empeñan en seguir saliendo. Sin merecerme esto, sin merecerlo a él, preguntando ¿porqué? y obteniendo una única respuesta: "no sé"
Y si no me merece, si soy tan genial, si no vale la pena y si ninguno de los dos sabe ¿porqué? Entonces probablemente esto no está sucediendo...
"Lo peor de deprimirte y sentirte malherido es que llega un punto en el que ya no recuerdas cómo te sentías antes"
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario